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-Un señor feudal se marcho a las Cruzadas. Antes de
irse, le puso a su mujer un cinturon de castidad, equipado
con una afiladisima cuchilla que se disparaba con un
resorte.
Cuando regreso, años mas tarde, reunió a sus servidores
y vasallos, y les ordeno bajarse las calzas.
Todos obedecieron... y todos tenian el miembro cortado,
excepto un humilde siervo de la gleba.
El señor lo llamo a su lado, y a los demas les echo
una bronca: - Malandrines, bellacos, felones, bergantes,
desleales, luego se volvió hacia el siervo: - Tu, en
cambio, eres un servidor fidedigno, integro y honesto.
- Pideme lo que quieras, que te lo concedere! Y el humilde
siervo dijo: - MI ZENOD, QUIEDO OTDA DENGUA...
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